Escribo para no olvidarme

 Cuando el tiempo se detiene en una página

A veces, basta abrir un libro para que el corazón vuelva a latir al ritmo de un recuerdo.
No importa cuánto haya pasado, ni cuántas versiones de ti se hayan quedado en el camino. Las palabras están ahí, intactas, esperando el momento justo para tocarte de nuevo.

Atesorar un libro es como guardar una caja de tiempo.
Cada historia, cada línea, es un hilo invisible que une el ayer con el hoy.
Y cuando lo vuelves a abrir, el tiempo —sabio, como una brújula silenciosa— mueve las manecillas, no del reloj, sino del alma.

Yo escribo para eso: para dejar señales, para no olvidarme.
Escribo para no pasar por la vida sin dejar palabras que me nombren,
que me encuentren cuando vuelva a necesitarme.

Este blog es mi intento por quedarme,
por mirar hacia adentro y compartir lo que brota.
Si estás leyendo esto, gracias por habitar conmigo este pedacito de vida.

¿Te ha pasado algo parecido? Me encantaría leerte en los comentarios.

¿Qué libro te ha cambiado el rumbo del alma? Compártelo conmigo.

Con cariño desde mis letras

Ivón Arce👋★☆💓
Las Letras de Clivar


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